martes, 9 de febrero de 2016

Alquimia.

Levantando la mirada.
Las lagrimas se secaron en el rostro.
Ella cerró los ojos y respiró.

Como un huracán hambriento,
el se presentó en sus manos
y curó sus heridas.

"Somos todo lo que necesitamos" dijo él.
Y cerraron un pacto.
No con sangre, pero con amor.

"Es un sueño" solo podía pensar.
"No es real, no puede serlo"
Y ella abrió los ojos.

Esa pequeña flor, bañada en lagrimas,
ya no era flor.
Era él.

Imposible no ver que ya no estaba en el mismo lugar.

Sus cuerpos se estremecieron entre sonrisas, 
juegos y palabras.

Besos dulces como miel,
ardientes como brazas,
sabrosos como nada en el mundo.

El la invitó a volar, mas alto de lo que llega el cielo.
Soltarse, dejar atras todo el dolor, 
todas las ataduras.

¿Y cómo negarse a esa sonrisa?
Alma inocente, corazón honesto,
actitud de guerrero.

Todo había cambiado de negro a blanco
y de blanco a negro.
Alquimia.





lunes, 4 de enero de 2016

Sueños, solo sueños son.

Al despertar vio que todo se había derrumbado. Los techos que ella misma había ayudado a construir estaban por el piso, hechos ceniza. Abandono por donde los ojos se posaban. Destrucción, guerra, lanzas y espadas.
Y se pregunto el porque. Y no supo contestarse.
A lo lejos se asomaba una tormenta. Rayos cegadores, truenos que acobardarían hasta al más bravo de los soldados.
Y ella tomó la espada más afilada y se preparó. No podía dejar las cosas así. No se huye de las peleas.

Y en ese momento, cuando nadie miraba, cuando cayó la primer gota de lluvia, la hoja de un árbol nació.

La mirada fría avistando al horizonte. Diluvio. No había parte de su cuerpo que no temblara. Una sombra se movió por entre las ruinas. No había nada que temer, ella sabia que miles de almas se posaban en su espada. La noche rugió en su mayor esplendor, la batalla comienza.
Ella cae. Pero no es un arma lo que la hace desplomarse, son palabras. Cada una como sal en una herida.
La tierra tiembla. Ella corre lo más rápido que puede. Tropieza con ese brote minúsculo y decide quedarse ahí. Y protegerlo a todo costo. Es todo lo que queda.
Se apagan las estrellas una por una. Oscuridad total.
Cuando ya no había mas nada por hacer, la hoja se transforma en rama y la rama en árbol. Y juntos brillan.
El resplandor es tan fuerte que ella abre los ojos y despierta.

Como si nada hubiese sucedido, ella apaga el despertador y comienza sus batallas reales.

domingo, 3 de enero de 2016

Reencarnación

Necesito un freno. Algo que detenga todo. Que el tiempo y las palabras dejen de ser solo un rato.
Mi corazón, que tan lleno de amor estaba, se drenó. Murió.
Se va marchitando como las estrellas y cae, a las profundas aguas del olvido.
Lentamente se hace difícil respirar. Las cargas se hacen más y más pesadas.
Hasta que no queda nada. Solo el reloj y el repiqueteo del segundero.
Y mi cabeza, caverna de los recuerdos, se inunda de confusión.
Todo se mezcla, ahora ya no hay bueno o malo, hay un todo. Y no tiene sentido.
No puedo calmar mis ojos, derraman lagrimas de tristeza sin pensar en que se están ahogando.

Y el circulo vuelve al punto 1.
No dejan de llegarme voces de muy adentro.
¿Alucino?
Puede ser, ya sumida en este caos, no hay razón ni desdicha, ni calma ni fuego.
¿Será la paz antes de la tormenta? ¿Sera la señal para huir?

No me puedo mover. Mi cuerpo esta cansado de los golpes.
No hay moretones pero si una herida abierta.
Sangre, llenando el derredor.
Colmando todo y consumiendo todo.
Mi corazón late audaz, cada vez con mas fuerza, sin darse cuenta que en cualquier momento todo se termina.

Los minutos se hacen eternidades.
Los ojos cegan.
Las palabras no llegan.
El silencio lo es todo.

Y por un instante, ya no existo. Ya no soy. Y ahi, solo ahi, puedo escapar.

Mis alas me llevan, pero no tengo alas. El viento tranquiliza, pero no hay viento.

Ella me dice que sea fuerte, que me levante. Que luche.
Pero jamás me dice como.
Me da armas, pero no se como usarlas.
Miles de batallas me anticipa, pero no se quien gana.

Y cuando menos lo espero, se hace de día nuevamente.

No poseo mas que el bien que me deja ayudar, pero no puedo sanar mis heridas.

Y caigo. Y dejo de ser.
El mar me envuelve en su manto de tonos azules y ahí esperaré el próximo destino.