sábado, 16 de julio de 2011

Te extraño

... me pusiste en un mensaje. Y adivinaste exactamente lo que pasaba en mi corazón.

Cuando miré el destinatario de ese mensaje y decía tu nombre me estremecí, me nuble, y hasta me sentí una adolescente otra vez, mirando como esa sonrisa infinita y sin medida llenaba mi rostro. Esos ojos deprimidos por tu ausencia brillaron otra vez. Y por ese instante volví a sentir algo que hace mucho no sentía. Una mínima esperanza.
Una chispa de luz sobre mis oscuros pensamientos, la respuesta parcial de la formula matemática de la vida. Y puedo sonar muy exagerada, pero me dio un poquito más de vida.

Las malditas horas no pasan más, y yo con ganas de matarte a besos...

No hay comentarios: