Y estabamos juntos, como siempre, mirando la misma pantalla en la misma silla cuando me abrazaste. Cerré los ojos y te sonrei, porque sabias que me encantan tus abrazos y cuanto me gusta recordarlos cuando no estoy con vos. Me diste un beso en el cuello, uno tan suave que hasta la seda más cara del mundo no se comparaba. Y te escuché. Nos miramos y trataste de disimular tus palabras, confundiendo su fonetica con otras. Me dijiste inequivocamente "Te amo". Tu cara transmitia sorpresa, ¿acaso no querias decirlo a viva voz?, no se. Pero te sonrei nuevamente y te dije tambien silenciosamente.
Y desperté. Otra vez.
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